Alimento del alma.

“-Como ve, todos tenemos en nuestro interior los elementos necesarios para producir fósforo. Es más, déjeme decirle algo que a nadie le he confiado. Mi abuela tenía una teoría muy interesante, decía que si bien todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, no los podemos encender solos, necesitamos, como en el experimento, oxígeno y la ayuda de una vela. Sólo que en este caso el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada; la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Se producirá en nuestro interior un agradable calor que irá desapareciendo poco a poco conforme pase el tiempo, hasta que venga una nueva explosión a reavivarlo. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos es lo que nutre de energía el alma. En otras palabras, esta combustión es su alimento. Si uno no descubre a tiempo cuáles son sus propios detonadores, la caja de cerillos se humedece y ya nunca podremos encender un solo fósforo.
>>Si eso llega a pasar el alma huye de nuestro cuerpo, camina errante por las tinieblas más profundas tratando vanamente de encontrar alimento por sí misma, ignorante de que sólo el cuerpo que ha dejado inerme, lleno de frío, es el único que podía dárselo.”



Alimento del alma.
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# Posté le vendredi 20 novembre 2009 17:26

No aguanto.

No aguanto.

# Posté le vendredi 13 novembre 2009 17:28

Creencias

Qué vieja me siento de repente. Será el resfriado.

Hace algún tiempo que descubrí que realmente la religión no es tan inútil como yo la presentaba, pero sigue pareciéndome la salida fácil.
¿Por qué creen? Como me dijeron una vez: “somos creyentes por naturaleza”. Lo que pasa es que me lo dijo un cristiano y, como dice mi madre, cada uno barre para su terreno. Esa frase no me hizo pensar mucho, directamente la deseché (o la dejé en el recuerdo) pues me parecía que carecía de sentido.
Me encuentro ahora con que las cosas cambian desde que me comentaron aquello hasta el día de hoy. Ya hace unos años.
Todo esto que me ronda la cabeza se me viene a parecer a una pequeña empresa que va aumentando. A la par que aumenta sus beneficios, lo hacen las preocupaciones de los que están al cargo. La vida es igual. Un niño pequeño no tiene de qué ocuparse más que de sí mismo en el sentido ameno del verbo ocuparse.
Con esto me refiero a que, obviamente, el hecho de que tengamos más cosas a nuestro cargo hace que nos sintamos estresados y, a la vez, importantes.
Tanto el estrés como el orgullo vienen a desembocar, en el caso de los creyentes, en su Dios. El estrés es calmado por la divinidad, sin descartar los casos de los que tienen fe y echan la carga sobre su Dios para sentirse aliviados. El orgullo, o tiende a sobrepasar a la máxima exponencia divina o nos servirá para vidas futuras.

Quizá no debería hablar demasiado sobre esto, lo hago desde un punto de vista externo.
A lo que me vengo a referir es que me parece lógico que los humanos busquen métodos por los que exiliarse de sus propios territorios interiores.
Eso no quita que algunos los vea más convenientes que otros o, por qué no decirlo, menos estúpidos.

Desde mi persona veo el camino fácil en la religión. Es decir, hay algo que me protege, guía y es responsable de lo que pase en el mundo tangible. Es un consuelo tener presente que si algo nos ocurre y no nos gusta, podremos culpar a otros de lo que nos pase.
Es lo que han hecho durante toda su existencia, pues no me negaréis haber oído alguna vez eso de “si Dios lo ha querido así...”. Después viene el proceso de resignación, aunque vamos, no tiene comparación con tener la fuerza de afrontar lo que venga.

Aquellos otros que no comparten la fe en ciencias supremas e inexplicables buscan de cualquier manera el objetivo perseguido en ambos casos. Y no pondré ejemplos porque son evidentes.
Los resultados son los mismos siendo creyentes o no. El objetivo es liberarnos todo lo posible de lo pesado de nuestra alma.
No obstante, tengo que confesar que para mí la valentía de este último grupo no tiene comparación con los religiosos, que no tienen la capacidad de afrontar las verdades tal y como son, sin maquillajes.

Mas no por ellos he de faltar el respeto. Cada uno se barre para su casa, ya lo dije, o se coloca bajo el árbol que más sombra le da, que viene a ser lo mismo, y mientras no destroce árboles vecinos, bien por él o ella.

Fuera aparte están las organizaciones que compongan las circunstancias de cada uno de los casos. Me abstengo de dar opiniones en este ámbito. Al menos por ahora.
Podría ser falta de fuerza, o tiempo, que ya es hora.

Mis buenas noches y un beso en la frente.


Creencias
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# Posté le mercredi 11 novembre 2009 18:53

La soledad.

Ahora yo me sonsaco, como si en mi interior estuviera, el por qué ocurrido. Por qué en esos segundos decisivos, que por primera vez había reconocido, no decidió quedarse donde estaba, o donde estuviera ella, que hubiera sabido adaptarse a él, y viceversa. Para algo eran así. Por algo se mantenía la unión.
Quizá no estaba acostumbrado a dichos segundos puñeteros. Hay que saber reconocerlos siempre y desde pequeños, seguirlos, tomar decisiones, que suelen ser de menos relevancia.
Pasaron tres momentos, dos pasados y uno presente. En el primero actuó mal y eso marcó a los dos siguientes, en los que se dejó ver, a pesar de las cicatrices que endurecían la piel, el miedo.
Son fuertes.
Pueden mantenerse separados, para algo son números primos.
Pero no dejo de preguntarme por qué no se quedaría a su lado, aún sin devolverle el beso.

La soledad.

# Posté le mardi 27 octobre 2009 13:51

Sin título aparente.

Una siesta casi fallida, descansé unos minutos, no creo que llegara a los treinta. Dormida en llanto. Oh, sí, si quieres dormir plácidamente, llora, coges el sueño con un gusto...
Mi adorable madre me puso unos calcetines. Me encanta. Desde pequeña he sido muy descuidada, me gustaba andar descalza por ahí y a ella le salían humos por cada agujero de su cuerpo. Cuando me tumbaba en el sofá o la cama, ahí donde me era más difícil escapar, me ponía unos buenos calcetines gruesos, metiéndome el pantalón por dentro. Hoy fui yo quién le pedí con voz entrecortada que me los pusiera.
Agarró una manta y la puso encima de la que ya tenía, arropándome. Me aconsejó que durmiera, pero no hubo suerte.

Algo que hacer. ¿Qué? Ver una película, es lo más rápido que se me ocurre, y a eso voy. La elegida es “Vicky Cristina Barcelona” (desde aquí mi agradecimiento a peliculasyonkis.com). Estuvo maja, me entretuve, por una parte le vi sentido y por otra no, por lo que la conclusión al final fue buena. Sí.
Me pasa con los libros igual. Si me deja atontada es que es bueno, si no, pues queda la posibilidad de que le coja asco u otro sentimiento repugnante, eso es que era malo. Menos mal que me ha pasado muy pocas veces.


Pensé en salir esta noche pero lo descarté por razones personales que no vienen a cuento ahora porque lo único que haría, con toda seguridad, sería alimentarlas más. Y crecerían. Como un cultivo de bacterias. Qué miedo.

Y ahora que miro por la ventana me fijo en que ha oscurecido un poco pronto y he echado a perder mis ideas de coger la bici y dar un paseo por donde siempre, con un pantalón largo y sudadera calentita. Aún lo puedo hacer pero eso significaría dejar a medias esto y... ¿no tengo ganas? No. Lo que pasa es que en realidad no quiero pasear en bici en ningún lado. Ese pensamiento sólo indica algo que me gustaría que me gustara hacer. Pero en realidad no me gusta, claro que no, detesto el deporte porque me deja una sensación en el cuerpo de pesadez, agobio y no sé qué más. Además, luego se duda y me quedo sin respiración, me agoto. El corazón me palpita tan fuerte que me duele. Parece como si una astilla de cristal me estuviera clavando en los pulmones, bronquios, bronquiolos y alvéolos. Así que abandono la bici.
Pero no puedo negar que me encantaría volver a nacer siendo una amante del ejercicio.
Mente sana en cuerpo sano. O alguna paradoja así.

De todos modos, aunque no vaya a irme por ahí a hacer nada, quiero despojarme del aire recalentado de esta mi habitación, y ya de paso quitarme el entumecimiento provocado por una tarde de cama con mantas que, por cierto, sólo me tapan una pierna. La izquierda yace descubierta y sin frío. La derecha tapada y sin frío. Esto suele puede explicarse exclusivamente si se me diagnostica alguna enfermedad.

Tomándome en serio un poco más, decido levantarme, cerrar este dichoso programa de mensajería instantánea y salir fuera a hacer unas cuantas fotos, que quiero que me seleccionen para algún concurso de fotografía.
Ya veré qué hago contigo a la vuelta.

Un saludo lleno de finales de verano.
Sin título aparente.

# Posté le samedi 19 septembre 2009 18:16