Creencias

Qué vieja me siento de repente. Será el resfriado.

Hace algún tiempo que descubrí que realmente la religión no es tan inútil como yo la presentaba, pero sigue pareciéndome la salida fácil.
¿Por qué creen? Como me dijeron una vez: “somos creyentes por naturaleza”. Lo que pasa es que me lo dijo un cristiano y, como dice mi madre, cada uno barre para su terreno. Esa frase no me hizo pensar mucho, directamente la deseché (o la dejé en el recuerdo) pues me parecía que carecía de sentido.
Me encuentro ahora con que las cosas cambian desde que me comentaron aquello hasta el día de hoy. Ya hace unos años.
Todo esto que me ronda la cabeza se me viene a parecer a una pequeña empresa que va aumentando. A la par que aumenta sus beneficios, lo hacen las preocupaciones de los que están al cargo. La vida es igual. Un niño pequeño no tiene de qué ocuparse más que de sí mismo en el sentido ameno del verbo ocuparse.
Con esto me refiero a que, obviamente, el hecho de que tengamos más cosas a nuestro cargo hace que nos sintamos estresados y, a la vez, importantes.
Tanto el estrés como el orgullo vienen a desembocar, en el caso de los creyentes, en su Dios. El estrés es calmado por la divinidad, sin descartar los casos de los que tienen fe y echan la carga sobre su Dios para sentirse aliviados. El orgullo, o tiende a sobrepasar a la máxima exponencia divina o nos servirá para vidas futuras.

Quizá no debería hablar demasiado sobre esto, lo hago desde un punto de vista externo.
A lo que me vengo a referir es que me parece lógico que los humanos busquen métodos por los que exiliarse de sus propios territorios interiores.
Eso no quita que algunos los vea más convenientes que otros o, por qué no decirlo, menos estúpidos.

Desde mi persona veo el camino fácil en la religión. Es decir, hay algo que me protege, guía y es responsable de lo que pase en el mundo tangible. Es un consuelo tener presente que si algo nos ocurre y no nos gusta, podremos culpar a otros de lo que nos pase.
Es lo que han hecho durante toda su existencia, pues no me negaréis haber oído alguna vez eso de “si Dios lo ha querido así...”. Después viene el proceso de resignación, aunque vamos, no tiene comparación con tener la fuerza de afrontar lo que venga.

Aquellos otros que no comparten la fe en ciencias supremas e inexplicables buscan de cualquier manera el objetivo perseguido en ambos casos. Y no pondré ejemplos porque son evidentes.
Los resultados son los mismos siendo creyentes o no. El objetivo es liberarnos todo lo posible de lo pesado de nuestra alma.
No obstante, tengo que confesar que para mí la valentía de este último grupo no tiene comparación con los religiosos, que no tienen la capacidad de afrontar las verdades tal y como son, sin maquillajes.

Mas no por ellos he de faltar el respeto. Cada uno se barre para su casa, ya lo dije, o se coloca bajo el árbol que más sombra le da, que viene a ser lo mismo, y mientras no destroce árboles vecinos, bien por él o ella.

Fuera aparte están las organizaciones que compongan las circunstancias de cada uno de los casos. Me abstengo de dar opiniones en este ámbito. Al menos por ahora.
Podría ser falta de fuerza, o tiempo, que ya es hora.

Mis buenas noches y un beso en la frente.


Creencias
[ Ajouter un commentaire ] [ Aucun commentaire ]

# Posté le mercredi 11 novembre 2009 18:53

La soledad.

Ahora yo me sonsaco, como si en mi interior estuviera, el por qué ocurrido. Por qué en esos segundos decisivos, que por primera vez había reconocido, no decidió quedarse donde estaba, o donde estuviera ella, que hubiera sabido adaptarse a él, y viceversa. Para algo eran así. Por algo se mantenía la unión.
Quizá no estaba acostumbrado a dichos segundos puñeteros. Hay que saber reconocerlos siempre y desde pequeños, seguirlos, tomar decisiones, que suelen ser de menos relevancia.
Pasaron tres momentos, dos pasados y uno presente. En el primero actuó mal y eso marcó a los dos siguientes, en los que se dejó ver, a pesar de las cicatrices que endurecían la piel, el miedo.
Son fuertes.
Pueden mantenerse separados, para algo son números primos.
Pero no dejo de preguntarme por qué no se quedaría a su lado, aún sin devolverle el beso.

La soledad.

# Posté le mardi 27 octobre 2009 13:51

Sin título aparente.

Una siesta casi fallida, descansé unos minutos, no creo que llegara a los treinta. Dormida en llanto. Oh, sí, si quieres dormir plácidamente, llora, coges el sueño con un gusto...
Mi adorable madre me puso unos calcetines. Me encanta. Desde pequeña he sido muy descuidada, me gustaba andar descalza por ahí y a ella le salían humos por cada agujero de su cuerpo. Cuando me tumbaba en el sofá o la cama, ahí donde me era más difícil escapar, me ponía unos buenos calcetines gruesos, metiéndome el pantalón por dentro. Hoy fui yo quién le pedí con voz entrecortada que me los pusiera.
Agarró una manta y la puso encima de la que ya tenía, arropándome. Me aconsejó que durmiera, pero no hubo suerte.

Algo que hacer. ¿Qué? Ver una película, es lo más rápido que se me ocurre, y a eso voy. La elegida es “Vicky Cristina Barcelona” (desde aquí mi agradecimiento a peliculasyonkis.com). Estuvo maja, me entretuve, por una parte le vi sentido y por otra no, por lo que la conclusión al final fue buena. Sí.
Me pasa con los libros igual. Si me deja atontada es que es bueno, si no, pues queda la posibilidad de que le coja asco u otro sentimiento repugnante, eso es que era malo. Menos mal que me ha pasado muy pocas veces.


Pensé en salir esta noche pero lo descarté por razones personales que no vienen a cuento ahora porque lo único que haría, con toda seguridad, sería alimentarlas más. Y crecerían. Como un cultivo de bacterias. Qué miedo.

Y ahora que miro por la ventana me fijo en que ha oscurecido un poco pronto y he echado a perder mis ideas de coger la bici y dar un paseo por donde siempre, con un pantalón largo y sudadera calentita. Aún lo puedo hacer pero eso significaría dejar a medias esto y... ¿no tengo ganas? No. Lo que pasa es que en realidad no quiero pasear en bici en ningún lado. Ese pensamiento sólo indica algo que me gustaría que me gustara hacer. Pero en realidad no me gusta, claro que no, detesto el deporte porque me deja una sensación en el cuerpo de pesadez, agobio y no sé qué más. Además, luego se duda y me quedo sin respiración, me agoto. El corazón me palpita tan fuerte que me duele. Parece como si una astilla de cristal me estuviera clavando en los pulmones, bronquios, bronquiolos y alvéolos. Así que abandono la bici.
Pero no puedo negar que me encantaría volver a nacer siendo una amante del ejercicio.
Mente sana en cuerpo sano. O alguna paradoja así.

De todos modos, aunque no vaya a irme por ahí a hacer nada, quiero despojarme del aire recalentado de esta mi habitación, y ya de paso quitarme el entumecimiento provocado por una tarde de cama con mantas que, por cierto, sólo me tapan una pierna. La izquierda yace descubierta y sin frío. La derecha tapada y sin frío. Esto suele puede explicarse exclusivamente si se me diagnostica alguna enfermedad.

Tomándome en serio un poco más, decido levantarme, cerrar este dichoso programa de mensajería instantánea y salir fuera a hacer unas cuantas fotos, que quiero que me seleccionen para algún concurso de fotografía.
Ya veré qué hago contigo a la vuelta.

Un saludo lleno de finales de verano.
Sin título aparente.

# Posté le samedi 19 septembre 2009 18:16

Llueve en vísperas del retorno.

Llueve en vísperas del retorno.

Hace acuarelas mi visión.

# Posté le lundi 14 septembre 2009 14:17

Uñas menos. [20.08.09]

Muerdo mis uñas mientras finjo que pienso. Es un acto común en mí cuando me agobio, en pequeñas o grandes cantidades, y comienzo a roerlas como si, mientras hiciera este indecoroso gesto, se me fuera a ocurrir la mejor de mis posibles ideas.
Es todo una farsa. Al final de mi situación tan sólo hallo unas cuantas uñas en mal estado físico, no aptas para ninguna señorita femenina, y las mismas pobres cavilaciones rondando en mi mente. Sin contar, claro está, con la pérdida de tiempo que me ha supuesto todo este trajín estresante.

Me sorprendo acordándome, de repente, de la “crítica” que tenía pendiente sobre el famosísimo libro “El Principito”; aunque no menos olvidada (un poco sí) se encuentra mi fallido artículo sobre el aborto y las plataformas circundantes.
Un IPod en carga y una maleta por hacer de tan sólo dos días, diría “como cada semana” pero tampoco es la expresión correcta para lo que significa. “Como cada semana” da a entender rutina, pero aburrida, y para mí no lo es.
Ni siquiera ha llegado a ser pesada, en las circunstancias de ahora, por supuesto.

Como cualquier preocupado por la belleza física al que le sobran, o eso cree, unos kilos y se plantea hacer una dieta milagrosa, yo firmo un pacto conmigo misma de cambiar mis actitudes básicas relacionadas con las relaciones sociales.
Por mi bien, y es obvio que por el de unos tantos más de la lista, voy a sacar esa tranquilidad que me inunda en estos momentos para prolongarla al máximo; si pudiera ser un año, me encantaría sobremanera.

Empezamos nuevo libro “Cumbres borrascosas”, del que tan sólo llevo un capítulo y para nada con malas perspectivas. Aparecía en la juvenil saga “Crepúsculo” (lo leía la protagonista) y, aquí, una se quedó con el cante.
Tampoco es un nombre que se olvida tan fácilmente. No me costó nada reconocerlo como regalo en una famosa revista de decoración. Eso sí, más sorpresa me llevé al ver tal libro con tal revista. ¿Qué tienen que ver decoración y literatura? Yo me quedo con la opción quizá más malévola: lo regalan para que lo pongas en la mesita de noche abierto con unas gafas de ver encima y, cuando vengan invitados, poder presumir de casa de revista, tal y como nos lo enseñan en las fotografías de dicha publicación.

Pienso acompañar mi lectura con algunos apuntes pasados sobre formulación inorgánica y un librillo poco extenso sobre historia de España del siglo XX, con tal de conocer algo más, o todo.
Eso de estudiar química a estas alturas del verano no se debe a un mal suspenso en junio, si no a temores de no pasar el segundo y último curso de bachillerato favorablemente. Además, tanto tiempo sin sentirme colegiala me daba nostalgia, necesitaba estudiar algo, y supuse que nada mejor que esto.

Busco una fuente de ingresos, pese a que no sea fija ni con cantidades copiosas. Tan sólo quiero algún trabajo que me permita ahorrar dinero para gastos personales y que no influya negativamente en mi curso de estudios.
No puedo ayudarle a mi familia a cambio de dinero. Entrando bien, cabría decir que entonces “ayudar” perdería toda su cabida y daríamos paso a “trabajar”.
¿Con qué cara le pido yo a mi madre dinero a cambio de presentar la casa? Con ninguna puesto que no pienso hacerlo.
Ya que me pongo, no estaría nada mal que, aparte de proporcionarme bienes materiales, pudiera conseguir algún tipo de experiencia interesante o, al menos, desenvoltura en lo que quiera que sea.

Viernes, veintiuno de agosto de 2009. Debo terminar mis quehaceres, dejar de morderme las uñas y recoger el cuarto. Leer un poco o mucho hasta que me venza el sueño y prepararme para despertarme mañana bien temprano. Apagar este trasto y cargas otros trastos de menos calidad y tamaño al que llamaré chismes.
Nunca viene mal música, sobre todo si retomamos mi decisión antes anunciada de proliferar mi tranquilidad en la mayoría de los aspectos de mi vida.
Aunque, para terminar con todo discurso presente, me excuso con un motivo de vital importancia, y es que se me cierran los ojos del cansancio.

Buenas noches.

Uñas menos. [20.08.09]

# Posté le lundi 24 août 2009 09:16

Modifié le lundi 24 août 2009 14:05