Primero vino Tu ausencia y después la mía. Casi un mes desde mi última actualización y miles de cosas que me han pasado.
Creo recordar que hablé de un discurso que tenía que realizar en una entrega de premios de Fotografía de mi pueblo. Pues bien, hice el discurso, no peor de lo que esperaba. Fueron unos segundos escasos, dudo de si llegué a los dos minutos. Sudé como si estuviera en una sauna de esta que tienen los hoteles caros, en las que yo no puedo entrar porque me ahogo en cuestión de segundos.
Una especie de calor que no comparo con el menopáusico por lo temprano de mi edad, pero me quemó por dentro tanto como para que al bajar le preguntase a mi hermana si se me veía sudorosa y colorada la cara. No, no se me veía, o al menos eso me dijo si no por sinceridad, por compasión.
Mis manos sobrevivieron, no sé de qué manera, realmente es un milagro. En algún que otro momento pensé que me haría un nudo yo misma. Una bendición fue tener el taco de los diplomas justo delante mía y estar a un poco más de altura que los oyentes, creo que no se vio el trajín que traía entre manos, nunca mejor dicho.
Total, que hice el discurso tal y como me fue saliendo, llevaba un texto preparado y eso pero leerlo me ponía aún más nerviosa.
El caso es que los premios estaban divididos por categoría, entre los de primaria y los de secundaria. Los de primaria fueron antes y después vino la clase a la que pertenecía. Tuvimos que entregar cinco fotos cada uno y las cinco que envié fueron elegidas, cosa que ya es un logro. Los premios que se otorgaban era “Accésit”, que aún no tengo claro qué es realmente pero, vaya, es un premio al fin y al cabo; y como se esperaba, los tres puestos ganadores.
A una foto mía le dieron el premio “Accésit” y justo después de bajar del escenario por tercera vez (anteriormente subí a por los diplomas por participar), una de mis fotos fue merecedora del Primer Premio. Todo un lujo con placa y todo a mi nombre.
La foto que adjunto a este artículo fue la que me hizo ganar el concurso. Para aquellos que no sean de mi pueblo y no lo conozcan les explico que ese trozo de piedra que se ve forma parte de uno de los arcos que forman Medina Sidonia. Este en cuestión se llama el Arco de la Pastora y data del siglo X, cuando los árabes ocupan el territorio. Al fondo se ve, en color blanco, la muralla que protegía al pueblo.
Las últimas semanas he estado de exámenes, esta anterior fue terriblemente desastrosa por el número. Noches y noches sin dormir más de tres horas han dado sus frutos y aunque en numerosos momentos llegaba a la desesperación y a la histeria, es ahora cuando me siento orgullosa de no haber tirado la toalla. Los resultados no son los mejores, en el tercer trimestre me tengo que centrar con todas mis fuerzas en sacar la máxima nota posible pero, al menos, no me ha quedado ninguna.
Entre los exámenes más temidos se encontraban los de matemáticas. El trimestre anterior no aprobé ni un examen de esta asignatura, un auténtico desastre. A decir verdad, este tampoco se diferenció mucho porque hicimos dos exámenes y en ninguno de ellos llegué al cinco pero en el examen final, que vale doble, debí haber dado mucho de mí porque el caso es que me ha dado la media.
Ha habido momentos para todo, tanto para hacer cosas nuevas como para dejar de hacer aquellas que llevaba años haciendo.
Momentos para pensar sobre mí, sobre lo que me había ido pasando, sobre todo en estos dos últimos años, que han estado llenos de cambios repentinos, muchos de los cuales no había tenido conocimiento de su existencia.
Si miro atrás en mi vida no podría contar nada de ella puesto que realmente no ocurría nada. La cosa es esa, que si me pidieran contar estos últimos dos años no tendría horas suficientes ni tiempo, porque es que he pasado por todo, y la mayoría ha corrido a cuenta de mi propia elección.
Sólo espero que en los años que me queden siguen subiendo de actividad exponencialmente.
Por lo pronto el mes que viene mi sobrino cumple un año y a comienzos de julio Carla ya habrá nacido para agarrarme el dedo tal y como lo hizo su primo.
Entre tanto, yo seguiré esperando más de mi vida, que últimamente me lleva menos la contraria de lo normal. Será que yo también le aporto cosas a ella.
Un saludo a todos.