Escribo menos que antes (menos no, mucho menos), y no debería teniendo en cuenta el bien que me hace, aunque pase desapercibido.
He vuelto a clase, pero claro, no creo eso de “año nuevo, vida nueva”, bah, no soy partidaria, no tienes que esperar a principios de año para cambiar aspectos de tu vida. A pesar de esto, yo siempre espero, quizás espere el momento en que lo que quiero modificar cambie solo. No, no lucho por lo que quiero, si me pica no me rasco, ya me entendéis. Tampoco es que haya esperado o tenido opción a luchar por grandes cosas, cuando llegue el día en el que sienta que es algo realmente relevante espero/supongo que inconscientemente, como mínimo, intentaré conseguirlo. Pero bueno, son sólo suposiciones, y mis suposiciones tienen características especiales que las haces indignas de su nombre.
Me alegro en cierto modo de que haya empezado el instituto. Estar encerrada todo el día en mi casa no me hace bien y lo de charlar, reír, ver y demás me viene bien. Además, en clase se me presentan muchas cuestiones existenciales muy, repito, muy interesantes. Esto me hace, aparte de no atender nada en absoluto al profesor, gastar mi tiempo sin sentir que lo derrocho como el que tira monedas al mar. Pierdo tiempo, sí, pero lo hago pensando y pensar me lleva a escribir, y eso es bueno. No quiero decir esto anterior que en los últimos meses haya dejado de pensar y por eso no escriba, para nada, la mayoría de las cosas que escribía o bien las guardaba o bien las borraba porque no me parecían adecuadas.
No me va lo de atender en clase, yo no puedo estar un ahora (mejor dicho seis) escuchando a una persona que habla sobre un tema nada interesante a mi parecer. Las únicas asignaturas a las que presto atención son Filosofía, Literatura y Biología. Lo de Filosofía lo entiendo, porque hace que te cuestiones y me encanta; luego está Literatura, que aunque odio la práctica (véase comentarios sobre composiciones, análisis, etc), entro en esa clase y escucho a la profesora todo el tiempo, no me lo explico; por último tenemos Biología, que para los que estén perdidos debo aclarar que va unida a Geología y desde el trimestre pasado vemos sólo temas de Geología, que me repelen, o yo a ellos, no sé, el caso es que puede llegar el momento en el que me interesa, pero no lo hace ahora. No debería pasar, ya lo sé, quizás debería, pero sólo quizás. Hasta que no me meta una ostia importante no me daré cuenta y aún así, posiblemente no ponga remedio. Esto compensaría (me refiero lo de no atender) si luego en casa estudiara pero yo estudio el día antes del examen, pero vaya, este año empecé bachillerato y estoy quitándome la costumbre, todo hay que decirlo, ¿no?
Estoy en un buen momento. Tengo que recuperar matemáticas, hacer dos trabajos y estudiar química y quizás física, no sé ni de qué es el temario; de todas maneras, sigo pasando por un buen momento, me siento bien.
Estos últimos meses, o este último año en definitiva, ha tenido muchas sorpresas en comparación con los anteriores, que se sucedían como una... como algo aburrido, no sé poner ejemplos. Pasaban los días y lo más emocionante que podía pasar era la expulsión de mi cantante favorito en OT, por muy cutre que suene, cada uno tiene un pasado y el mío es traumatizante, qué le vamos a hacer. No me refiero a que mi infancia fuera así debido a un concurso como ese, ni mucho menos, que aún lo sigo viendo aunque solo sea para admirar como Risto suelta indirectas inteligentes, iba a decir hirientes también pero no, no es el adjetivo más adecuado. Mi infancia fue así, ni mejor ni peor, aburrida.
Por ahí he oído que el adjetivo mata. Es un tema que me interesa especialmente: los adjetivos y su uso, o el uso que le damos en relación al que se le debería dar. Los usamos mal en casi todos los momentos en los que aparecen, como casi todo lo que nos rodea, que lo destrozamos sin darnos cuenta y cuando nos damos cuenta no paramos, qué va, todo lo contrario, empeoramos la actitud.
Definitivamente sí, creo que el adjetivo mata, últimamente sí, y a mí, que soy susceptible en exceso, me afecta muchísimo, más ahora... ¿o menos?
Este maldito relativismo del que me rodeo me está matando por cada segundo que pasa.
Aún así, después y a pesar de todo, volveré a decir mil veces lo feliz que soy y lo que me encanta descubrirme, aunque parezca egocéntrico.
Me gusta hacerle fotos a la carretera mientras viajo, los sentimientos ocultos, los hormigueros, quererte y que me quieras, mocoso, contenta me tienes, contenta me tendréis.
